Llamamiento Internacional

Llamamiento Internacional para los días de acción y debate en Berlín 30.10.-01.11.2020
Manifestación internacional en Berlín el 31.10.2020
¡UNITED WE FIGHT!
Conectar las luchas urbanas – Defender los espacios autónomos

En los últimos años experimentamos un resurgimiento global de la política reaccionaria. El Estado y el capital, en un proceso constante de intensificación de la explotación y la represión, utilizaron la crisis capitalista mundial, iniciada hace una década, como una oportunidad para reestructurar aún más las relaciones de poder en su beneficio. Su respuesta se materializa en un giro hacia la derecha, con una alianza política que aplica medidas económicas neoliberales unidas a fuertes discursos nacionalistas, así como políticas represivas contra la resistencia y los movimientos progresistas. La nueva cara del autoritarismo ha desencadenado un ataque total contra los individuos que considera innecesarios o contra aquellxs que deciden resistir y colectivizarse contra la ruina de sus vidas. En el período actual, los Estados de todo el mundo utilizaron medidas contra el Covid-19 para extender la represión, la vigilancia y el control contra las sociedades. Al mismo tiempo, el fallo de los sistemas de salud neoliberales ha provocado muertes masivas y un aumento de la precariedad debido al desigual acceso a la atención médica.

A todo esto, la gente, en diferentes áreas del mundo, responde con una resistencia masiva en las calles. Movimientos con diferentes perspectivas se han rebelado, por ejemplo, en Argentina, Bolivia, Chile, o más recientemente en Francia y los Estados Unidos. El hilo conductor de todos estos movimientos es su distanciamiento de la política institucionalizada y sistémica y la elección de la autoorganización y la horizontalidad en la lucha contra la autoridad.

El movimiento en Alemania lucha contra la explotación y la opresión en el vientre de la bestia. Desde que el movimiento alcanzó su punto culminante en la movilización contra la cumbre del G-20 en Hamburgo en 2017, el Estado alemán intensificó y amplió su arsenal represivo con el objetivo de aislarlo y suprimirlo: se ha llevado a cabo la mayor persecución pública por parte del estado desde los años sesenta y setenta, se han ampliado medidas policiales como los arrestos preventivos y la vigilancia extrajudicial, se han aumentado las penas por delitos contra la policía y se ha prohibido la popular página web de Indymedia alemana “linksunten”.

En la ciudad de Berlín, en los últimos años, el movimiento ha sido objeto de constantes ataques mediante el desalojo de su infraestructura. La gentrificación y el aburguesamiento se manifiesta en un ataque a los sectores marginados y en lucha de la sociedad: el aumento de los alquileres hace la vida insoportable, más de 5.000 desalojos forzosos por año, el aumento de la vigilancia policial de los espacios públicos y un cambio general de la geografía social de la ciudad. Por un lado, esto destruye o desplaza los espacios que el movimiento utiliza para apoyarse. A través de un fuerte control policial y de la represión estatal, los estilos de vida subversivos y la organización política se hacen imposibles dentro de los espacios públicos. Por otro lado, se da espacio al capital para invertir y aumentar la rentabilidad a través de empresas inmobiliarias, privatizar la seguridad a través de cámaras, vallas y muros, llevar a cabo el plan de las ciudades inteligentes e invertir en grandes proyectos de asociación público-privada.

Este es el contexto en el que se ha desarrollado la lucha de los espacios autoorganizados en Berlín. El desalojo del bar colectivo Syndikat el pasado mes de agosto y la amplia movilización contra el mismo, ha sido sólo el comienzo de la próxima lucha por nuestras infraestructuras. El proyecto de vivienda anarco-queer-feminista Liebig34, el Køpi Wagenplatz, el centro juvenil autónomo Potse y el bar colectivo Meuterei están amenazados por desalojos inminentes. En el proyecto de vivienda Rigaer94 se llevó a cabo un nuevo registro policial en julio que fue utilizado como pretexto para intentar desalojar, sin éxito, los pisos ocupados. Todos los pisos fueron defendidos por sus habitantes o reocupados. Esta fase de desalojos podría convertirse en el mayor ataque a la infraestructura autónoma de Berlín desde el decenio de 1990.

Estos espacios colectivos han elegido quedarse y luchar de diferentes maneras. Esto está uniendo al movimiento en Alemania, siendo una lucha de la que todxs somos parte: contra la propiedad privada y el capital, contra desahucios y desalojos, contra el aburguesamiento de nuestros barrios, contra un sistema patriarcal y racista que margina, silencia y oprime las voces de aquellxs que son explotadxs o consideradxs prescindibles por el sistema. Frente a esto, los proyectos plantean la autoorganización y la solidaridad, el desafío a la propiedad y la confrontación con el Estado y un ataque directo a las estructuras sociales opresivas del heteropatriarcado, el nacionalismo y el individualismo.

Estamos atravesando un período crítico, tanto para la sociedad como para los movimientos radicales de todo el mundo. Bajo el dogma de la “Ley y el Orden”, el Estado y el capital están intensificando su ataque a la sociedad y tratando de promover su dominio en todos los aspectos de la vida cotidiana, intentando detener toda visión y reivindicación colectiva, y toda perspectiva de resistencia y lucha.

Reconociendo a Berlín como la capital de uno de los países capitalistas más dominantes del mundo, pretendemos intensificar la lucha social en el corazón de la bestia. Dar una respuesta fuerte y crear perspectivas contra uno de los estados más insoportables del mundo, que constituye un modelo para muchos países y que a través de su burocracia y estructuras se infiltra en todos los aspectos de nuestras vidas sin dejar espacio para la autoorganización y las luchas anti-institucionales, creará un legado no sólo para el movimiento local sino para cada célula rebelde del mundo.

Hasta finales de octubre puede hacerse pública la fecha para el desalojo de Liebig34. Nos juntaremos para prevenir esto. Y si ya ha sido desalojada en las semanas anteriores, ¡la recuperaremos! Necesitamos todas las fuerzas disponibles y hacemos un llamamiento a apoyar nuestros proyectos. La solidaridad sin fronteras es una de nuestras armas más poderosas. Queremos aprovechar esta oportunidad para visibilizar la perspectiva anarquista y avanzar en la discusión sobre nuestras ideas, praxis y estrategias. Los días previos a la manifestación del 31 de octubre, habrá espacio para una asamblea, intercambio, discusiones y formas de acción sobre nuestros objetivos comunes, estrategias, ocupación del terreno y defensa colectiva. Consideramos esta manifestación como una oportunidad para reunirse y crear una brecha en sus planes, con múltiples momentos de experiencias rabiosas, dinámicas y militantes en las que abandonemos el papel defensivo y en su lugar tomemos la calle como un movimiento activo y ofensivo. 

Por estas razones, esperamos hacer de estos días parte de un discurso continuo y no otro evento desconectado y sin perspectiva.

Por eso llamamos a la gente a que salga a  las calles y destruya sus planes de desalojo. Aunque nuestras luchas en los diversos rincones del mundo toman características diferentes, la solidaridad sin fronteras y el acercamiento ha sido posible en el pasado y es necesario para el futuro. Elijamos la confrontación y la resistencia, y busquémoslas en momentos colectivos más allá de las fronteras; hagamos de sus planes un desastre.

Nos unimos al Llamado de Terra Incognita para convertir el mes de octubre de este año en un mes dedicado a la solidaridad y a la defensa de todos los territorios ocupados amenazados por la represión.

Unamos nuestra rabia!
Berlín 30.10.-01.11.2020
Manifestación internacional 31.10.2020